Por: María Cristina Parra, Directora de Voces Vitales
En el juicio de Johnny Depp vs Amber Heard, como se ha venido manifestando por quienes conocen la problemática sobre la violencia contra las mujeres por razones de género, este caso mediático demuestra que vivimos inmersos en una cultura de violación que favorece al agresor.
Es una realidad que una de cada 3 mujeres en el mundo, ha sido víctima de violencia física o sexual. Sin embargo, vemos cómo la sociedad trata de justificar al agresor y culpa a la mujer víctima de violencia. La Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) sostiene que en la mayoría de los países, existe un patrón de impunidad sistemática en el proceso judicial y en las actuaciones, en torno al caso de la violencia contra las mujeres.
Además, la especialista expresó que se continúa cuestionando las declaraciones de las víctimas, por no realizar relatos coherentes y claros. De igual forma, las mujeres siguen viéndose culpabilizadas por discursos y preguntas machistas, por parte de los miembros operadores de justicia, ya sean abogados, policías y/o funcionarios.
De allí, la necesidad de considerar pruebas más allá de la constatación médica de lesiones físicas y la prueba testimonial, para poder fundamentar casos de violencia contra las mujeres por razones de género, especialmente de violencia sexual.
Para concluir, las mujeres solo tendrán acceso a la justicia y la erradicación de la violencia contra las mujeres cuando se construya una mentalidad que nos conciba, como iguales y no como inferiores.