Por: Ateneo Ecológico del Orinoco
El XI Simposio Socio Ambiental de Guayana se realizó este lunes 5 de junio en el marco del Día Mundial del Ambiente, evento organizado por la UNEG, UNEXPO, UCAB, Corpoelec, MINEC, CVG, entre otros organismos. El Ateneo Ecológico del Orinoco fue invitado a participar con la ponencia “La crisis ambiental y su impacto en la violencia contra las mujeres y niñas del estado Bolívar”, la cual estuvo a cargo de la Dra. Nuglenys Hernández, Directora de Responsabilidad Social y Empresarial del Ateneo Ecológico.
En esta ponencia se destacó que la violencia contra las mujeres y niñas se intensifica durante los períodos de crisis a escala mundial, incluso antes de que comenzara la pandemia de la COVID-19, una de cada tres mujeres sufría violencia física o sexual, en su mayoría, por parte de su pareja, situación que se agudizó en el confinamiento.
En ese periodo de 2020-2021, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lanzó una alerta mundial respecto a ver la violencia basada en género como un obstáculo para alcanzar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible ODS-AGENDA 2030. “Para nosotros en el Ateneo Ecológico: sí la mitad de la población sufre algún tipo de violencia, no hay posibilidad de un desarrollo sostenible ético y genuino”, señaló Nuglenys Hernández durante la ponencia.
La violencia contra las mujeres se agudiza en procesos de impacto ambiental “Desde hace una década, cada año 18 de cada 100 mujeres fueron víctimas de violencia en el estado Bolívar. Somos en la actualidad un promedio de 850 mil mujeres en este territorio. Es una realidad que las mujeres y niñas constituyen la población con mayor afectación ante el cambio climático y en el acceso al agua potable. Situación que se evidencia con una Tasa de Incidencia Acumulada (IA) de violencia contra la mujer en Bolívar = 0,18; Con una Tasa de Densidad de Incidencia (DI) de violencia contra la mujer en el estado Bolívar (DI) = 27,6%; superando la Tasa (DI) de la OMS/OPS establecida en un 25% para las Américas”, expuso Hernández.
La explotación de oro previamente y después del denominado “Arco Minero” ha sido uno de los detonantes con mayor peso en el desplazamiento de mujeres, niñas y adolescentes en los municipios mineros del sur del estado, constituyendo el grueso de la población flotante que convive en las minas de oro y diamantes. Aproximadamente el 40% de mujeres, niñas y adolescentes desplazadas hacia las zonas mineras del sur del estado Bolívar son de Puerto Ordaz, San Félix, Ciudad Bolívar y Upata, lo que genera un impacto negativo en sus núcleos familiares.
El Ateneo Ecológico en terreno ha logrado identificar algunos de los efectos directos de la explotación minera en mujeres, niñas y adolescentes del estado Bolívar: Explotación y abuso sexual, Violaciones grupales, Transmisión de ETS, con énfasis en VIH, Auge de trata de mujeres (epicentros corrutelas) y tráfico de personas. Auge en desapariciones forzadas de mujeres (presuntos femicidios o trata, quedan sin rastros, ni registros), desaparecidas en la selva. Embarazos de niñas y adolescentes (abortos clandestinos con efectos secundarios e incluso pérdida de vidas). Secuestros de niñas y adolescentes (entre ellas indígenas y de asentamientos rurales).
En algunos casos por bandas delictivas o cuerpos irregulares. Trabajos forzosos en asentamientos mineros (acarreo de agua, cocina a gasoil o leña con afectación del aparato respiratorio, corte de leña para cocinar, lavado de ropa, cuidado de NN, alimento y arreo de animales). Pobreza menstrual. Inadecuada salud sexual y reproductiva. Sin derecho al estudio. En muchos casos, hay generaciones de mujeres que no tienen registro de identidad.
Nuglenys Hernández, enfatizó que “La INTERSECCIONALIDAD agrava la violencia contra las mujeres y niñas en el Arco Minero a partir de las siguientes categorías: mujeres indígenas, mujeres en condición de movilidad (desplazadas/refugiadas), mujeres con discapacidad, adultas mayores, mujeres embarazadas y/o lactantes, víctimas de trata”.
A nivel mundial son las mujeres y niñas las que más han sufrido, sufren y sufrirán los efectos sobre el cambio climático. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se calcula que el 80% de las personas desplazadas por el cambio climático son mujeres.