Por: Isabel Zerpa
A las mujeres se nos asocia con la paz, en primer lugar, porque nos han asignado históricamente características relacionadas con la pasividad, extrema sensibilidad, paciencia, capacidad de resiliencia y dedicación plena al cuidado (características significativas para cualquier persona, sea mujer u hombre). No obstante, a la luz de la igualdad de género, son virtudes estereotipadas. Virtudes que, en el caso de las mujeres, se asocian con la sumisión y con el silencio, De allí, la expresión popular, calladita te ves más bonita.
Con el tiempo, muchas mujeres en diferentes contextos han asumido su derecho a tomar la palabra y han aportado interesantes beneficios para la promoción de los derechos humanos, creando espacios seguros para las mujeres, las niñas, los niños y las adolescentes y por supuesto, para la educación y la construcción de la cultura de la paz.
Estas consideraciones me permiten recordar algunas expresiones relevantes dadas en un mismo momento histórico. Corrían los años 40 del siglo XIX, caracterizados por las luchas del Movimiento Sufragista. Por una parte, se vivía la experiencia de estas mujeres que, en Estados Unidos, Inglaterra y en otros países de Europa, lucharon en la calle por la reivindicación de sus derechos como trabajadoras y por su derecho al voto, y, por otra parte, las maestras, las narradoras orales y las bibliotecarias salían del ámbito privado del hogar y de los jardines de infancia para impulsar La Hora del Cuento en las aulas, en las escuelas y en las bibliotecas y en otros espacios públicos.
Todas formaban parte de contextos diferentes pero tenían un espacio común que las hermanaba: la conciencia del ejercicio de la palabra. Asumieron este ejercicio, unas, en la palestra de las calles, en el ágora, en los espacios públicos, otras, en los espacios del recinto escolar o en espacios que, aunque públicos, siempre se mantenían reservados a la educación y a la experiencia recreativa en ámbitos que se concebían más bien como espacios cerrados.
Todas ellas han contribuido, especialmente, con la construcción de la paz y la promoción de los derechos humanos de las mujeres. Estas acciones, como tantas otras a través de la historia, cuando las mujeres toman la palabra y rompen el silencio permiten verdaderas y positivas transformaciones en la humanidad.
Por otra parte, con el transcurrir del tiempo, a las mujeres se nos ha tomado en cuenta como trasmisoras no como creadoras, y se nos ha asignado un papel bastante pasivo, “ya que, para la mayoría de los investigadores y para los folkloristas, lo interesante era que las mujeres conocieran cuentos y canciones y no, cuáles podían ser los cánones temáticos, estéticos o de estilo de las narradoras”. (Atienzar, 2017:6)
Históricamente, el derecho a tomar públicamente la palabra ha sido y sigue siendo un privilegio masculino que se evidencia en las experiencias cotidianas, en los desarrollos comunitarios, en los procesos y liderazgos políticos, así como en otras experiencias de la sociedad. El hecho de hablar, de contar de viva voz y a través de la expresión gestual y corporal, pareciera que es un territorio en el que las mujeres no juegan un papel protagónico.
Realizamos esta introducción para hablar sobre la experiencia desarrollada con un grupo de mujeres en La Dolorita, un barrio popular donde estamos creando una ludoteca comunitaria y cuya estrategia sustancial para la creación y desarrollo de la misma, es la narrativa oral. Esta estrategia, en una amplia gama de expresiones, ha sido fundamental y nos ha acompañado en el recorrido que hemos realizado con las mujeres de La Dolorita para crear la ludoteca.
Comenzamos por los testimonios, las anécdotas, los relatos de vida hasta llegar, finalmente, a la experiencia del oficio artístico de contar cuentos, asumiéndolo como una experiencia estética y una estrategia de intervención social y de animación cultural.
Podríamos decir que, la experiencia narrativa en un proceso de autoconocimiento y de interacción entre el grupo de mujeres de La Dolorita, ha sido la estrategia fundamental para el descubrimiento de la importancia de la experiencia lúdica.
Puede leer el artículo completo aquí y así, conocer mejor la experiencia